Va en los genes salmantinos el quejarnos de puertas adentro, pero luego no hacer nada, no sea que me vayan a dar un capón. La prueba la tenemos con el hospital. Cualquiera que haya tenido la desgracia de tener que visitarlo, pensará que está en el tercer mundo o que le están gastando una broma pesada:
Esto es la sala de reumatología:
https://app.box.com/s/f788s06gtoo3z3jncfxmjvyt90xk9pnw
Llevamos desde el 2008 a vueltas con el dichoso hospital. En cualquier ciudad que se precie no se habría permitido que se tratara como a ganado a los pacientes y personal sanitario, pero no aquí. ¿Habéis visto manifestaciones masivas exigiendo un hospital digno? ¿Habéis visto que alguien asumiera alguna responsabilidad o que se le obligara a asumirla? No. Pues eso.
Si no movemos un dedo cuando nos va en ello la salud, imagínate si van a moverse para, por ejemplo, impedir que un tipejo como el gerente, puesto a dedo, sin tener ni p... idea de cómo se trabaja en los departamentos, se los lleve por delante. Y eso que te estás jugando el puesto... Pero nada... "Mientras no me toque a mí...". Y si te toca: "¡Ah, bueno, vaya...!" Lo dicho, el gen salmantino, la indolencia crónica.